domingo, 13 de julio de 2014

Santa Teresa de los Andes. Virgen, Carmelita Descalza

SANTA TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES es la primera Santa chilena, la primera Santa carmelita descalza fuera de las fronteras de Europa y la cuarta Santa Teresa del Carmelo tras las Santas Teresas de Avila, de Florencia y de Lisieux.

Memoria
Juana Fernández de Solar vino al mundo en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900. Desde su adolescencia se sintió atraída irresistiblemente por Cristo. El 7 de mayo de 1919 ingresó en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de "los Andes" con el nombre de Teresa de Jesús. Entregó su alma a Dios el 12 de abril del año siguiente, después de hacer su profesión religiosa. Fue beatificada por Juan Pablo II en Santiago de Chile el 3 de abril de 1987 y canonizada en Roma, el 21 de marzo de 1993. Propuesta como modelo a los jóvenes, es la primera flor de santidad de la nación chilena y del Carmelo Teresiano de América Latina.

Oficio de Lectura
Segunda Lectura
De los escritos espirituales de Santa Teresa de Jesús (Diario y cartas, Los Andes, 1983, 373, 359, 376)

Sólo Jesús es hermoso
Sólo Jesús es hermoso. El sólo puede hacerme gozar. Lo llamo, lo lloro, lo busco dentro de mi alma. Quiero que Jesús me triture interiormente para ser hostia pura donde El pueda descansar. Quiero estar sedienta de amor para que otras almas posean ese amor. Que yo muera a las criaturas y a mí misma para que El viva en mí. 
¿Hay algo bueno, bello, verdadero que podamos concebir que en Jesús no esté? Sabiduría, para la cual no hay nada secreto; poder, para el cual nada existe imposible; justicia, que lo hace encarnarse para satisfacer por el pecado; providencia, que siempre vela y sostiene; misericordia, que jamás deja de perdonar; bondad, que olvida las ofensas de sus criaturas; amor, que reune todas las ternuras de una madre, del hermano, del esposo y que haciendolo salir del abismo de su grandeza, lo liga estrechamente a sus criaturas; belleza que extasía…¿Qué otra cosa imaginas que no esté en este Hombre-Dios?
Temes acaso que el abismo de la grandeza de Dios y el de tu nada jamás podrán unirse? Existe en El el amor; y esta pasión lo hizo encarnarse para que viendo un Hombre-Dios, no temieran acercarse a Él. Esta pasión hízolo convertirse en pan, para poder asimilar y hacer desaparecer nuestra nada en su Ser infinito. Esta pasión le hizo dar su vida, muriendo muerte de cruz.
¿Temes acercarte a El? Míralo rodeado por los niños. Los acaricia, los estrecha contra su corazón. Míralo en medio de su rebaño fiel, cargando sobre sus hombros a la oveja infiel. Míralo sobre la tumba de Lázaro. Y oye lo que dice a Magdalena:Mucho se le ha perdonado porque ha amado mucho. ¿Qué descubres en estos rasgos del Evangelio, sino un corazón bueno, dulce, tierno, compasivo, un corazón, en fin, de un Dios?
Él es mi riqueza infinita, mi beatitud, mi cielo.

Responsorio
R. Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor; continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo. Habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús.
V. Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba me llama. Habiendo sido yo.

Oración
Dios misericordioso, alegría de los santos, que inflamaste el corazón juvenil de Santa Teresa con el fuego del amor virginal a Cristo y a su Iglesia, y la hiciste testigo gozoso de la caridad aun en medio de los sufrimientos; concédenos, por su intersesión, que, movidos por el Espíritu Santo, también nosotros, revestidos con su dulzura, proclamemos en el mundo, de palabra y de obra, el Evangelio de la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Juanita o Teresita
Juanita Fernández Solar y Teresa de los Andes son dos nombres de la misma persona. Nacida en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900, fue bautizada a los dos días con el nombre de Juana. Sus padres Miguel y Lucía, y los demás familiares y amistades la llamaban cariñosamente Juanita.
Desde que entró en el convento, siguiendo la costumbre tradicional, le cambiaron de nombre, llamándola Teresa de Jesús. Finalmente para distinguirla de Santa Teresa de Avila y de Santa Teresita de Lisieux, se la conoce ahora como Santa Teresa de los Andes.

¿Que ha hecho para ser Santa?
Viendo que Teresita no hizo obras espectaculares ni alcanzó a cumplir los 20 años, muchos se preguntan qué méritos tiene para llegar a los altares.
Los tales deben saber que la santidad - a la que todos los bautizados estamos llamados- se alcanza tratando de cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios en el puesto que a cada uno le toca ocupar en la vida. No es, pues, lo importante el papel o misión que uno tiene encomendado, sino el amor y la ilusión con que lo desempeña.
En el teatro no se aplaude al que hace de señor, de rey o de obispo, sino al que encarna bien su personaje y lo representa con perfección, aunque haga de mendigo o de tonto. Y lo mismo ocurre en el "gran teatro del mundo". Dios, dueño absoluto de todo, no necesita de nuestras cosas. Busca solamente nuestro amor, porque -como nos hizo libres- podemos negárselo, prefiriendo nuestros planes a los suyos. Y como podemos incluso estropear nuestras buenas obras actuando egoístamente, no mira Dios su grandeza o pequeñez, sino el amor con que las practicamos.
Doctrina es esta que se desprende de los capítulos 12 y 13 de la primera carta de San Pablo a los Corintios. Y es muy consoladora y estimulante para una buena mayoría de cristianos cuya existencia se consume en situaciones harto penosas y difíciles, para que se animen a ser fieles al Señor en los oscuros deberes de su rutinario vivir. Porque, si han sido auténticos, verán a la hora las cuentas que han hecho por Cristo más que muchos que ocuparon puestos de responsabilidad en la Iglesia e hicieron obras llamativas, aunque la historia les dedique muchas páginas; por aquello de que, aunque uno traslade montañas o se deje quemar vivo, si actúa sin amor, o sea, interesadamente, buscandose a sí mismo, de nada le sirve.
Ha sido, pues, muy oportuno que el Papa Juan Pablo II la canonizase, (21-3-1993), porque una santa joven, enteramente normal y equilibrada, sencilla, alegre, deportista, simpática y que amó y vivió plenamente la vida es un regalo de Dios para una sociedad como la nuestra, con un porcentaje muy elevado de jóvenes; porque, como enamorada de Cristo, nos contagiará a jóvenes y adultos de su amor, que nos impulsará – como a Cristo – a obedecer incondicionalmente al Padre y a vivir para los demás; porque nos convencerá de que sólo a base de espíritu de superación y de esfuerzo maduraremos y nos realizaremos como personas; y porque, olvidándose de sí misma y sacrificándose por los demás, nos señala el camino que conduce al equilibrio humano y a la verdadera felicidad.

Escribe Santa Teresita de los Andes
A mí desde chica me decían que era la más bonita de mis hermanos.
En 1906 fue cuando Jesús principió a tomar mi corazón para Sí.

Primera Comunión
Queda dicho que Juanita nació en Santiago, el 13 de julio de 1900. Cuando tenía 7 años, ingresó al Colegio del Sagrado Corazón de Santiago. En él hizo sus estudios como externa hasta los 15 años. Desde septiembre de 1915 hasta agosto de 1918, en el internado.

A los seis años acompaña ya habitualmente a su mamá y a una tía a la Santa Misa. Y pronto comienza a pedirles con insistencia que la dejen hacer la Primera Comunión. Se lo conceden para 1910. Y el 11 de septiembre, la recibe solemnemente después de haberse preparado muy a conciencia. Desde muchos meses antes ha comenzado ha tomar muy en serio sus obligaciones de bautizada, tratando de dominarse más, de dejar de ser rabiosa y peleadora y de ser cada día más obediente y responsable. 

Su preparación para acto tan trascendental la dejó impactada para siempre. Fue el punto de partida para llegar a la amistad más íntima con Jesús. Fue la semilla que fructificó en una vida plena de amor y de entrega a Dios y a la humanidad. La Virgen me ayudó a limpiar mi corazón de toda imperfección. Yo modifiqué mi carácter por completo. Tanto que mi mamá estaba feliz de verme prepararme tan bien para mi Primera Comunión. Jesús, desde ese primer abrazo, no me soltó y me tomó para Sí. Todos los días comulgaba y hablaba con Jesús largo rato. Pero mi devoción especial era la Virgen. Le contaba todo. Sentía su voz dentro de mí misma.

En 1913 tuve una fiebre espantosa. Nuestro Señor me llamaba para Sí. A los 14 años me envío una apendicitis, lo que me hizo oír su voz querida, que me llamaba para hacerme su esposa más tarde en el Carmelo. Nos dijeron que entraríamos de internas. Yo creo que jamás me acostumbraré a vivir lejos de mi familia: mi padre, mi madre, esos seres que quiero tanto. ¡Ah!, ¡Si supieran cuánto sufro, se compadecerían! Sin embargo, me debo consolar. La mirada de mi crucifijo me sostiene.

Todos los días hago mi meditación y veo cuán gran ayuda es para santificarse. Es el espejo del alma. ¡Cuánto se conoce en ella a sí misma!

Se exige un método
Época muy valiosa y decisiva para el futuro humano y espiritual de Juanita es la que corre de 1915 a 1919. En ella planifica su vida exigiéndose un método, en el que ocupan lugar preferente la oración, la misa diaria y el sacrificio; el esfuerzo constante por superarse, por eliminar cuanto le impide realizarse como persona y como cristiana.

Juanita, que gusta de repetir que si se es monja no hay que serlo a medias, no quiere ser cristiana sólo de nombre. Y fiel a su compromiso con Cristo, cumple con tenacidad el programa de vida que se ha trazado. De ahí su empeño en superarse en el cumplimiento concienzudo del deber y la serena aceptación de las pruebas que le van llegando, que fueron incontables en su vida. Porque sabía muy bien que en ello consiste el sacrificio más agradable a Dios y la cruz más santificadora; pues, al no elegirla nosotros, la llevamos solo por amor, sin peligro de buscar nuestra satisfacción.

Quiere ante todo ser fiel a su empeño de recogerse a solas con Jesús para intimar con El. Por eso madruga buscando el silencio y la soledad. Y hace lo imposible por comulgar a diario. Está "chiflada" por Jesús-Hostia. Tiene verdadera hambre de El. Ha comprobado que le da ánimo; que lo necesita. Que Jesús es su vida y que sin Él desfallece y muere.

Así trata de alcanzar la meta que se ha propuesto: vivir identificándose con Cristo, para que cuando el Padre la contemple, reconozca en ella una copia de su Hijo. ¡Qué feliz soy! He sido cautivada en las redes del Divino Pescador. Soy su prometida y muy luego celebraremos nuestros desposorios en el Carmen.

El 8 de Diciembre me comprometí. Mi pensamiento no se ocupa sino de Él. Es mi ideal; es un ideal infinito. (Año 1916). ¡Oh, soy feliz! Pues puedo decir con verdad, que el único amor de mi corazón ha sido Él.
Jesús mío, he visto que sólo una cosa es necesaria: amarte y servirte con fidelidad; Parecerme y asemejarme en todo a Ti. En eso consistirá toda mi ambición.

Jesús me pide que sea santa. Que haga con perfección mi deber. Que el deber es la cruz. ¿Encontrará el Padre la figura de Cristo en mí? ¡Cuánto me falta para parecerme a Él! 
Mi espejo ha de ser María. Puesto que yo soy su hija, debo parecerme a Ella y así me pareceré a Jesús.

Es tan rico dar
El trato familiar con Cristo -"el Hombre para los demás"- le ha hecho comprender que el cristiano no puede ser individualista. De ahí su constante empeño por matar su egoísmo para vivir abierta a las necesidades de los demás, y desvivirse por remediarlas en cuanto puede.

Una de sus resoluciones es sacrificarse por los demás para hacerlos felices. Y trata de llevarla a la práctica con naturalidad; sin que sospechen que le cuesta sacrificio complacerles y dar gusto a todos. No se contenta con gozar ella sola de la felicidad de servir a Dios. Lleva el alma desgarrada porque sabe que hay muchísimos alejados de Él. Vive ofreciendo su vida y mil sacrificios para que le conozcan y le amen. Y no descansa hasta entrar en el convento, para convertirse en hostia que se inmole escondidamente toda la vida para que la humanidad mejore.

No está hecha para gozar ella sola. Aun durante sus vacaciones -tiempo de paseos y sanas distracciones – vive disponible en actitud de servicio. Sus preferidos son los pobres, sobre todo los niños. "Es tan rico dar", dice. Y ella da y se da. Reparte sus ahorros para aliviarlos. Cose ropa para los necesitados. En una ocasión rifó su reloj para obtener fondos con que comprar zapatos a un niño a quien protege habitualmente. Visita las casas de los inquilinos, quienes le confían sus problemas; y ella les ayuda en sus necesidades espirituales y materiales. Reúne a los niños para enseñarles catecismo. Y cuando se da cuenta de que la instrucción que reciben en la escuela es nula o deficiente, les da clase diariamente. Excelente catequista, colabora con entusiasmo en las misiones con los sacerdotes. Las empleadas de su casa reciben de ella en todo momento ayuda, estímulo, atenciones y muestras de cariño y afecto.

Tengo pena. Me sangra el corazón. Mil vidas, si yo pudiera, ofrecería por Él. Todos los sufrimientos, Dios mio, enviadme y dadme gracias para soportarlos, con tal que él se convirtiera. Junté treinta pesos para mi día. Voy a comprarle zapatos a Juanito y lo demás para dárselo a los pobres. Es tan rico dar. Nosotras hacíamos catecismo. Se juntaban más de cincuenta chiquillos. Y después de las misiones hemos seguido haciéndoles clase todos los días, pues parece que poco o nada les enseñan en la escuela fiscal. María, eres la Madre del Universo. ¿Quién no se anima al verle tan tierna, tan compasiva, a descubrir sus íntimos tormentos? Si es pecador, tus caricias lo enternecen. Si es tu fiel devoto, tu presencia solamente enciende la llama viva del amor divino.

Alegre y bromista
Juanita lleva una vida interior rica y profunda. Trata con Jesús de corazón a corazón. Se ha entregado a Él sin reservas. Pero su equilibrio sociológico le hace llevar una vida normal, como la de cualquier joven de su tiempo. Todo lo que sea distinguirse le repugna. Evita cuidadosamente merecer el título de beata. Se gloría de que es feliz y lo pasa bien allí donde le toca vivir. De que no es como otras chiquillas que en todas partes se "latean". Le gusta querer de verdad. Por eso tiene tantas y tan buenas amigas. Y sus educadoras la admiran y aprecian sinceramente. En todas partes la quieren.

Es alegre, comunicativa, bromista. Contagia a todos su sana alegría. Es maestra en el manejo de la broma y de la ironía. En sus cartas abundan episodios divertidísimos de ataques de risa. La sencillez, familiaridad y alegría de las carmelitas le encantó, incluyendo poderosamente en su resolución de ingresar en el Carmelo.
En la intimidad de su familia es amable, dulce, cariñosa. La "joya de la casa", como dirá su hermano Luis.
El viaje resultó divertidísimo. Gozamos, pues embromamos desde que salimos. También nos acordamos de Uds., pero nada más que para "pelarlas".

No hacemos otra cosa que embromar. Apróntate. En la mesa nosotras estamos las últimas con Pepe. Era tanto lo que disparateábamos y nos reíamos, que a veces no podía comer. Pero lo más trágico era que el Padre que rezaba después de la comida, en la mitad del rezo, no podía continuarlo por la risa, pues lo contagiábamos. Saqué como resolución vivir muy alegre exteriormente. Donde me llevan soy feliz….Vivir siempre muy alegres. Dios es alegría infinita.

Le encanta el deporte
Todo lo que sea el deporte le fascina. Es estupenda equitadora. Desde niñita, su abuelo le había enseñado a montar a caballo. Y no hay nada que le guste más que cabalgar. Le divierten los largos paseos a caballo por cerros y quebradas. Se lanza decidida por cualquier parte desafiando peligros. Envidia a los jóvenes que van por verios días a la cordillera. También le encanta el tenis y manejar la "cabrita". Pero descuella sobre todo como nadadora. Como es alta y bien proporcionada, tiene excelentes cualidades para la natación. Bate el récord de rapidez y resistencia entre sus familiares, resultando indiscutiblemente vencedora en cuantas competencias organizan.

Se extasía a la vista de los paisajes pintorescos, que retrata después con precisión y colorido en sus cartas. El mar y las bellezas de la naturaleza le hacen sentir sed de lo infinito. Estudia música y canto. Y las veces que asiste al teatro a alguna ópera, sabe apreciar la voz y el desempeño de los actores.

He salido mucho a caballo y estoy encantada con subir y bajar cerros. Aquí están admirados porque no me canso, y me dicen que soy una verdadera amazona. No dejaría de ser una vergüenza si no lo fuera. Nos ha bajado furor por el tenis. Estoy aprendiendo. Me encanta. No hemos hecho ningún paseo grande, pues los chiquillos se van a la cordillera por seis días. Te aseguro que los envidio con toda el alma.

Me siento llena de Dios. No hay separación entre nosotros. Donde yo vaya, El está conmigo, dentro de mí. Vivo con Él. Y a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. La voluntad de Dios es un alimento espiritual que fortifica el alma que se entrega a El gustosa.

Divina y Humana
Lo más sorprendente es la naturaleza con que armoniza el trato con Dios con el de los hombres. Se abisma y queda absorta en la contemplación de las perfecciones de Dios y de las finezas de su amor, sin dejar de mostrarse después alegre, amable y comunicativa con sus semejantes.

Cada día siente necesidad más apremiante de orar. Y aún cuando las ocupaciones o la atención de los demás le impiden recogerse a dialogar con Jesús, sabe y dice que toda su vida es una oración continuada, una alabanza ininterrumpida a Dios; porque todo lo hace por su amor y sin salirse un punto de su divina voluntad. En los lugares de esparcimiento goza con la idea de que, allí donde tantos lo olvidan, al menos ella lo adora y ama. ¡Que páginas tan deliciosas escribió sobre su intimidad con Dios!

Su oración es sencilla, sin complicaciones. Una íntima y familiar conversación con Jesús. Se figura que está a sus pies escuchándolo. Y trata con Él sobre lo que hacer a evitar para serle más agradable. Verdaderamente pasma su equilibrio, la armoniosa síntesis que ha logrado integrando lo divino y lo humano tan perfectamente. Sorprende verla tan normal, tan complaciente, alegre y bromista incluso en los meses en que su cuerpo esta aquejado por fatigas y molestias, y su espíritu viene sufriendo la purificación más angustiosa- dudas, sequedades, abandono y agonía interior con que el amor acrisoló su alma los dos últimos años de su vida.

Ayer salí para siempre del colegio. Desde ahora, papacito, quiero que Ud. cuente para todo conmigo. No tengo otro deseo que darle gusto en todo, acompañarlo y consolarlo. Pienso correr con la casa, tratando de hacerlo lo mejor posible. Véngase luego, papacito, para pasar siquiera dos días con Ud., ya que nosotras lo aprovechamos tan poco cuando Ud. viene por estar internas.

Amor sin caricias
Juanita es profundamente afectiva. Llora a mares cada vez que se despide de los suyos para ir al internado. Es de temperamento tan afectuoso y regalón, que de jovencita se pregunta cómo las monjas pueden ser felices sin recibir muestras externas de cariño, y cree imposible enamorarse de un Dios a quien no se ve ni se puede acariciar. Pero se ha entregado al Amor. Y ha comprobado que Dios resarce plenamente; que da muestras palpables – aunque invisibles – de su amor infinito.

Examina, pues, su corazón y se convence de que sus aspiraciones de amor son tales, que ningún ser humano podrá colmarlas enteramente; porque será necesariamente limitado, interesado, sujeto a flaquezas. Que únicamente Jesús es capaz no solo de perfeccionarla, sino de divinizarla. Y que por lo tanto, sólo Él podrá enamorarla. Y opta por Él. Y decididamente. Y escoge el convento de las Carmelitas de los Andes para realizar su ideal de ser toda de Jesús. Esta convencida de que encontrará muchos obstáculos para lograr su intento. Pero confía en que, con Jesús, atravesará el fuego, si es preciso, para conseguirlo.

No es que Juanita no aprecie el matrimonio. Sabe que la vida del hogar es muy sacrificada y fecunda. Que hacen falta cristianos que la vivan generosamente para colaborar en la transformación del mundo. Pero ella no se siente llamada sino a fundirse con Jesús en el amor, como prisionera voluntaria suya en una clausura.
No es una ilusa, sabe que el amor es exigente. Que si se va al Carmen, es para inmolarse con Cristo por la humanidad. Que en su pieza tendrá una cruz de madera sin Cristo. Que es esa la cruz donde ella debe morir a su egoísmo, a todo lo que le impida repetir: "Yo no soy la que vivo, sino Jesús".

Pero el sufrimiento no le es desconocido. ¿Qué importa sufrir cuando se ama?, dice. El amor es cielo. Y ella, perdidamente enamorada de Cristo, cifra su ideal en sufrir, amar y orar por la Iglesia y por la humanidad pecadora. Los corazones de los hombres aman un día y al otro son indiferentes. Solo Dios no cambia.
He visto que la felicidad en el mundo no existe. Siempre su trato me deja un vacío que lo llena por completo nuestro Señor. 

¡Qué impresión me produjo cuando vi mi conventito! Su pobreza habla muy bien a su favor. Apenas lo vi me encantó y me sedujo. Sé que si voy al Carmen será para sufrir. Mas el sufrimiento no me es desconocido. En él encuentro mi alegría, pues en la cruz se encuentra Jesús, y Él es Amor. Y ¿qué importa sufrir cuando se ama?

No temas, hermanita querida. No existirá jamas separación entre nuestras almas. Yo viviré en Él. Busca a Jesús y en Él me encontraras y allí los tres seguiremos los coloquios íntimos que hemos de continuar allá en la eternidad (carta a su hermana Rebeca). Solo me restan 20 días. Y después el Calvario, el cielo………Ya estoy subiendo su cima. El dolor de la separación es tan intenso, que no hay palabras para expresarlo. Solo Dios me sostiene.

Jesús no quiere que exista nada entre El y yo. Manifestándose a mi alma la ha enamorado en tal forma que sólo en Él puedo encontrar reposo.

El colmo de la dicha y del dolor
El 7 de Mayo de 1919 ingresó Juanita en las Carmelitas Descalzas de Los Andes, separándose para siempre de los suyos. Así culminó el gran sacrificio que la trajo desgarrada los últimos meses, y que sólo por amor a Cristo pudo consumar. Un mes antes escribía: "Estoy en el colmo de la dicha y del dolor". Contrastes y paradojas que sólo el locamente enamorado puede entender. Dolor intensísimo por alejarse de los suyos a quienes ama y que nunca hubiera abandonado por un hombre. Lucha contra su propia naturaleza – sobre todo desde que solicita el permiso paterno -, que se convierte en agonía, en martirio cruel, según va acercándose el día de subir definitivamente al Calvario de la terrible despedida. 

Y por otra parte, dicha felicidad, por ver realizado el ideal de su vida; por dejar todo lo que tiene a cambio de Nuestro Señor. Dicha inefable, porque el amante goza en demostrar el amor en lances difíciles y comprometedores. Y porque Jesús no se deja ganar en generosidad, cuando Juanita se arranco de los brazos de su madre, le abrió los suyos dulcemente, confortándola y fortaleciéndola con su gracia.

El fin de las carmelitas me entusiasma: santificarse a sí misma para que la savia divina se comunique, por la unión que existe entre los fieles, a todos los miembros de la Iglesia. Ella se inmola sobre la cruz y su sangre cae sobre los pecadores, pidiendo misericordia y arrepentimiento. Cae sobre los sacerdotes, santificándolos. Y todo en silencio, sin que nadie lo sepa. Cuantos hay que tachan su vida de inútil. Sin embargo, ella es como el Cordero de Dios que lleva los pecados del mundo. Se sacrifica para volver al redil las almas extraviadas. Pero así como a Cristo no lo conoció el mundo, a ella tampoco la conoce. Esta abnegación completa me encanta. No hay cabida al amor propio. No ve siquiera el fruto de su oración. Solo en el cielo lo vera. 

Por Jesús he preferido ser pobre y trabajar. Ya que Él por mi amor se hizo pobre, yo por amor a Él quiero serlo. La ternura de mi corazón de hija crece cada día, mi papacito, y no creo que en el Carmen se extingue, antes al contrario, toma mayores proporciones, porque se ama sin interés y en Dios.


Orando, trabajando y riéndonos
Las religiosas quedan prendadas de su nueva hermana y de sus sobresalientes cualidades. Y el 14 de octubre la visten con el hábito de la Orden, imponiéndole su nuevo nombre: Teresa de Jesús. En el convento, fiel a su consigna de santificarse por los demás, continúa buscando para si lo más trabajoso y molesto para aliviar a sus hermanas. Las ama de corazón. Ahora es ella la que, con su trato fino y exquisito, contribuye a que siga reinando en la comunidad la alegría, la hermandad y sencillez, que antes de entrar le habían seducido. Se siente cada día más feliz. En la antesala del cielo. Porque pasa horas a los pies del sagrario y en su celda con Jesús, que es su gozo infinito. Con Dios que es alegría infinita. Y luego, en los recreos, se ríe y embroma todo el tiempo, sin que falten los cantos con guitarras y bandurrias los días señalados. Así pasamos la vida – escribió -: orando, trabajando y riéndonos.

Enamorada de Cristo, de la Eucaristía, de la Virgen y de la oración, despliega un apostolado intensísimo con sus cartas. Sus destinatarios van contagiándose de esos amores de Teresa. Así vive la prisionera voluntaria de Jesús. Siente ansias de martirio. Le fascinaría dar su vida por El. Pero pisa tierra y sabe que su martirio está en donde vive. En eliminar su egoísmo a cada instante. En aceptar los sufrimientos interiores que la purifican. En cumplir con alegría el fin de la carmelita: rogar, vivir inmolándose ocultamente por los pecadores, por la santificación de los sacerdotes y por la Iglesia.

Todo es alegría y sencillez en el Carmen. Y cada una se esmera en poner de su parte cuanto pueda para alegrar a sus hermanas. Si supieras la felicidad que inunda mi alma en cada instante escondida en Dios! Me parece que principie a vivir sólo el 7 de Mayo. Te aseguro que todos los sacrificios hechos me parecen nada. Vivimos riéndonos y amando. No te imaginas la alegría, la confianza y la sencillez que reina. Me encuentro en mi centro.

Mi celda es bien pobrecita, pero en ella me paso con Nuestro Señor en intima conversación de corazón a corazón. Que cosa más rica es para el alma que ama pasar la vida junto al Sagrario! Después que comulgo me siento en el cielo, y dominada por el amor infinito de Dios.

Al abrazo del Padre
Todavía no hace el año que Jesús la ha "robado", y ya su alma, acrisolada y purificada la máximo por el amor, está madura. Ella escribió por entonces: "Soy la persona más dichosa. No deseo nada, porque mi ser entero está saciado en Dios – Amor".
Durnate la cuaresma de 1920, Teresa debió sentirse muy enferma; pero no dio importancia a su mal, Llegó así hasta el viernes santo, hasta que su maestra la notó afiebrada. Era tarde. El mal – un violento tifus – había minado ya su frágil organismo. Durante su enfermedad, se pudo comprobar su aquilatada virtud. Jamás molestó por nada. Siempre estaba bien. Sólo se sabía de sus dolores y malestar cuando era interrogada por los médicos. La comunidad hizo lo humanamente posible por devolverle la salud. Pero inútilmente. El fruto – ella misma lo dijo – estaba ya maduro.
El 12 de abril de 1920, a las 7:15pm, fue a gozar plenamente y sin velos de Dios la que ya en vida había experimentado que fuera de El no hay felicidad posible; que sólo El basta. Contaba con 19 años y 9 meses de edad y 11 meses de carmelita.
Para una carmelita la muerte no tiene nada de espantable. Va a vivir la vida verdadera. Va a caer en brazos del que amo aquí en la tierra sobre todas las cosas. Se va a sumergir eternamente en el amor.


Pronto obra milagros
La comunidad de Los Andes y los familiares de Sor Teresa recibieron muchas cartas no de pésame, sino de felicitación por tener una santa en el cielo. Los periódicos de Santiago – cosa insólita para una carmelita de clausura – publicaron su muerte, exaltando la heroicidad de sus virtudes.

A los pocos días de su muerte, el P. Julián Cea, que la había conocido en febrero de 1919 en unas misiones, escribió: "Su santidad tenía la propiedad de ser atrayente, amable, comunicativa. No sé que respeto y veneración infundía su persona. Y al mismo tiempo se sentía por ella un santo cariño, como el que creo se tendrá a un ángel si lo viéramos con los ojos de cuerpo. ¡Qué sonrisa angelical acompañaba siempre su conversación! No era esquiva, sino confiada. Y su alma, inocente y pura como un niño. ¡Con que pasión amaba a Jesús! Pocos días tuve la dicha de tratarla, paro la impresión que me causó su santidad no se borrará jamás. Le rezo todos los días como a una santa que está en el cielo, Yo confío en que pronto comenzará a obrar milagros, y su conducta angelical influirá no poco en la conducta de muchas jóvenes".

Pronto los fieles comenzaron a ponerla por intercesora ante el Señor. Y en los muchos años que nos separan de su muerte, el Señor a dado pruebas de su deseo de glorificar a su sierva, otorgando por sus ruegos infinidad de gracias, sobre todo espirituales: conversiones, vuelta al camino del bien.

Son incontables los fieles, incluso de las más apartadas regiones del país y del extranjero, que acuden cada día a la tumba de Teresita, sobre todo desde que sus restos reposan en la cripta del Santuario erigido en su honor en Rinconada de Los Andes. Jesucristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca. Es martirio el que padezco al ver que corazones agradecidos a las criaturas no lo sean con aquel que los sustenta, que les da la vida y los sostiene; que les da y ha dado todo, hasta darse el mismo.

Mensaje a la juventud
Teresa tiene mucho que decirnos a todos. Su mensaje a la juventud es de innegable actualidad. De los jóvenes que la trataron y rondaron, no le convenció ninguno. Son muy superficiales, dijo. Hoy buena parte de la juventud es sana, consciente, responsable. Sabe a dónde va y está bien enrutada. Pero hay otros muchos que hablan estupendamente. Da gusto escucharles. 

Se les ve ilusionados por ser auténticos, por realizarse plenamente, por cultivar los valores humanos y por construir un mundo nuevo más humano y más unido. Señalan muy bien la meta. Dicen querer alcanzarla. Pero no les gusta el camino que conduce a ella. Y muchos se apartan de él. Y ésta es la misión de Teresa: señalar la ruta a la juventud de hoy; recordarle que él único camino que conduce a la plena realización humana es el esfuerzo, la autodisciplina y el control de sí mismo.

El mensaje es de innegable actualidad cuando tanta juventud se muestra alérgica a toda norma y proclama como única regla valida su propio capricho, su talante, el me gusta, no me gusta, me nace, no me nace. No hay pedagogo ni formador serio que apruebe tal actitud. Al contrario, todos ellos, a cuantos aspiran a formar su carácter y personalidad, les exigen borran de su vocabulario esas palabras – me gusta, no me gusta- sustituyéndolas por debo o no debo. Y actuar en consecuencia. Y la experiencia les da la razón. Sin autodisciplina, sin control de si mismo no se forja el hombre.

"Jamás me dejaré llevar por el sentimiento y por el corazón, sino por la razón y mi conciencia". "Todavía soy muy orgullosa. Me propondré abatir hasta los últimos gérmenes del amor propio", escribió Santa Teresa.

Aquí está el remedio. Mal le hubiera ido a Teresa de no haber puesto en práctica esta resolución, dado su gran fondo de orgullo y su tendencia a obrar independientemente y con altivez. Ella nos habla de las "rabietas feroces" que le daban de pequeña. De sus "rezongos"; de su repugnancia a obedecer. De que, en ocasiones, "siente sublevarse todo su ser" De que todavía a sus 17 años, en el colegio, llegó a botar con rabia un dulce que le dieron por creerlo muy chico. Pero al menos desde los nueve años, se propuso muy en serio controlarse. Y humillándose cada vez que quebrantaba su propósito, y dominando sus impulsos las más de las veces, logró alcanzar la ecuanimidad, dulzura y apacibilidad que admiraron todos en ella.

"Debo esforzarme por ser más amable. Me esmeraré en labrar la felicidad de los demás". "Mi resolución: santificarme por todos".

Son también propósitos de Juanita. Los jóvenes que aspiran la madurez humana deben indispensablemente hacerlos suyos. Porque es principio archisabido archirrepetido que únicamente abriéndose a los demás, dándose, saliéndose del propio egoísmo en busca del bienestar de los otros, es como se realiza y madura la persona humana. Es por eso lo exigió Cristo terminantemente a sus seguidores. Y quienes no se esfuercen por vivirlo, ni llegarán a ser hombres nuevos, ni serán capaces de construir el mundo nuevo más humano y más unido que tanto dicen anhelar.

Ocupémonos del prójimo, de servirle, aunque nos cueste repugnancia hacerlo. De esta manera conseguiremos que el trono de nuestro corazón sea ocupado por su Dueño, por Dios.

Hacia la plenitud humana
A los cristianos del siglo XX nos viene a decir Teresa que sólo abriéndonos a Dios y a sus exigencias de amor lograremos ser plenamente hombres.

Teresa – ya queda dicho, ha conseguido armonizar lo divino y lo humano integrándolo en su vida en admirable síntesis. Para ello no hay dos vidas superpuestas: una natural profana y la otra sobrenatural, espiritual. No hay sino una única vida humana planificada por el amor divino, divinizada. Viviendo abierta a la voluntad de Dios y no apartándose ni un punto de ella, conjuga con naturalidad encantadora el trato con Dios y con los hombres, como queda ponderado. Convertida en Sor Teresa, más endiosada por haber rendido incondicionalmente su querer al divino, continúa amable y comunicativa y alegrando y embromando alas religiosas y a los destinatarios de sus cartas.

La obediencia a Dios nos salva, nos lleva a la realización. Por preferir su plan al de Dios, queda el egoísta destruido, sumido en la degradación del vicio; envilecido. ¡Qué verdad es que el hombre sin Dios se deshumaniza!. En cambio, en diálogo con Dios y siguiendo dócilmente su camino de apertura y servicio a los demás, alcanza el hombre su plenitud: su naturaleza se ennoblece, se perfecciona y en cierto modo se diviniza.

A esa meta ha llegado Teresa. Por eso, rebosante de satisfacción, necesita proclamar en todos los tonos – como lo hace en su correspondencia – que está gustando anticipadamente la felicidad del cielo. Sabe muy bien que, sumergida como está en esa atmósfera divina, su vida entera –sin excluir ninguna de sus acciones – es una alabanza de gloria a la Santísima Trinidad. Y eso mismo nos pide a todos: que convirtamos nuestra vida en culto, en ofrenda, en "melodía continua de amor" para Dios.

Muchos lo habían olvidado y venían separando lamentablemente su vida religiosa de su vida profana. Y el cristianismo quedaba desprestigiado con procederes y conductas en franca oposición con las creencias. Por eso llegó la severa advertencia del Concilia Vaticano II contra los que incurrían en tal incoherencia.

Teresa, que tan estupendamente captó y asimiló esa exigencia del Evangelio, puede con todo derecho recordárnosla a los cristianos de su siglo, haciéndola mensaje propio. Y repetimos: Que no debe haber para nosotros sino una única vida humana. Toda ella cristiana, espiritual, es decir, de acuerdo al espíritu de Cristo. 

Que estamos obligados a dar culto a Dios no únicamente la hora de la misa dominical y los minutos diarios dedicados al rezo, sino todos los minutos del día y todas las horas de la semana. Cuando nuestra oración sea –como la de Teresa- una conversación intima con Cristo, en la que tratemos familiarmente con El, saliendo de ella dispuestos a sacrificar en nuestra vida personal y social lo que le desagrada, toda nuestra vida, unificada, será auténticamente cristiana. Sí; también la de los negocios, la profesional, la del hogar. Y entonces todo nuestro día – incluso las diversiones – serán culto, liturgia, melodía continua, glorificación de Dios.

San Enrique II. Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

Enrique significa en Alemán: "Jefe Poderoso".

Este es el único emperador declarado santo por la Iglesia Católica. Tuvo la gran suerte de pertenecer a una familia sumamente religiosa. Su hermano Bruno fue obispo. Su hermana Brígida fue monja. La otra hermana, Gisela, fue la esposa de un santo, San Esteban, rey de Hungría. Y la mamá de Enrique lo confió desde muy jovencito bajo la dirección de otro fervoroso personaje, San Wolfgan, obispo de Ratisbona, el cual lo educó de la mejor manera que le fue posible.

Un aviso que lo llevó a la santidad
Al poco tiempo de haberse muerto su gran maestro, San Wolfgan, vio Enrique que se le aparecía en sueños y escribía en una pared esta frase: "Después de seis". Él se imaginó que le avisaban que dentro de seis días iba a morir y se dedicó con todo su fervor a prepararse para bien morir. Pero pasaron lo seis día y no se murió. Entonces creyó que eran seis meses los que le faltaban de vida, y dedicó ese tiempo a lecturas espirituales, oraciones, limosnas a los pobres, obras buenas a favor de los más necesitados y cumplimiento exacto de su deber de cada día. Pero a los seis meses tampoco se murió. Se imaginó que el plazo que le habían anunciado eran seis años, y durante ese tiempo se dedicó con mayor fervor a sus prácticas de piedad, a obras de caridad y a instruirse ejercer lo mejor posible sus oficios, y a los seis años... lo que le llegó no fue la muerte sino el nombramiento de Emperador. Y este aviso le sirvió muchísimo para prepararse sumamente bien para ejercer tan alto cargo.

Emperador Guerrero
Enrique cumplió lo que su nombre significa: jefe poderoso. Pues empezó siendo simplemente rey (o gobernador) de un departamento del sur de Alemania, Baviera. Y allí ejerció su autoridad con agrado de todos , llegando a ser enormemente estimado por su pueblo. Pero de pronto se murió el Emperador Otón III, su primo, sin dejar herederos, y entonces los principes electores juzgaron que ningún otro estaba mejor preparado para gobernar Alemania y a las naciones vecinas que el buen Enrique, tan apreciado por sus súbditos. Y llegó así a aquel altísimo cargo.

Pero por todas partes estallaban revueltas y revoluciones, y el nuevo emperador tuvo que organizar un poderoso ejército para ir calmando a los revoltosos. Y resultó ser un gran guerrero. Dominó las revueltas nacionales y las de Polonia y se hizo respetar por todos los países vecinos.

Liberador del Papa
Y sucedió que en Roma un anticristo se atrevió a quitarle el puesto al Papa Benedicto VIII. Éste pidió auxilio a Enrique, el cual con un fortísimo ejército invadió a Italia, derrotó a los enemigos del Pontífice y le restituyó su alto cargo. En premio por todo esto, el Papa Benedicto lo coronó solemnemente en Roma como Emperador de Alemania, Italia y Polonia.

Enrique el piadoso
La gente lo llamaba así porque en todas partes lo que buscaba era extender la religión y hacer que las gentes amaran más a Nuestro Señor.

Para conceder como esposa a su hermana Gisela, al rey Esteban de Hungría le puso como condición a dicho mandatario que propagara el catolicismo por todo su reino, lo cual cumplió Esteban de manera admirable.

Por todas partes levantaba templos, construía conventos para religiosos y apoyaba a cuantos se dedicaban a evangelizar. A los templos les regalaba cálices, ornamentos y demás objetos para que el culto resultara muy solemnemente, y dejaba donaciones para que celebraran misas por sus intenciones.

En su viaje a Italia se sintió sumamente enfermo y se fue en peregrinación a Monte Casino, y allá rezando con toda fe a San Benito consiguió su curación.

Reunía a los obispos y sacerdotes para estudiar los métodos que consiguieran una mayor santidad para el clero. Delante de los obispos se arrodillaba con toda humildad, como cualquier sencillo creyente.

Padre de los pobres y amigo del pueblo
Pocos gobernantes que hayan gozado de una manera tan extraordinaria de cariño de su pueblo, como San Enrique. Un día, a un empleado que le aconsejaba tratar con crueldad a los revoltosos, le respondió: "Dios no me dio autoridad para hacer sufrir a la gente, sino para tratar de hacer el mayor bien posible."

Fue un verdadero padre para sus súbditos. La fama de su bondad corrió pronto por toda Alemania e Italia, ganándose la simpatía general. En sus labores caritativas le ayudaba su virtuosa esposa, Santa Cunegunda, mujer ejemplarísima en todo.

Buscador de la paz
Decía siempre que lo que más deseaba para su nación, después de la fe, era la paz. Con los gobernantes vecinos trató de conservar muy buenas relaciones de amistad, y a los súbditos revoltosos, fácilmente los perdonaba y volvían a ser sus amigos. Pocos gobernantes han logrado ganarse como Enrique el amor de sus gobernados, y la gente bendecía a Dios por haberle concedido un mandatario tan comprensivo.

Murió el 13 de julio del año 1024, y poco antes de morir contó a sus familiares que con su esposa Santa Cunegunda había hecho voto de virginidad, y que habían vivido siempre como dos hermanos.

En verdad que es difícil encontrar gobernantes 
de una santidad como la de este gran Emperador. 
Que Dios nos mande muchos jefes de nación como San Enrique.

sábado, 12 de julio de 2014

San Juan Gualberto. Religioso Benedictino del siglo XI


Nació en Florencia, de familia muy rica y su único hermano fue asesinado. Era heredero de una gran fortuna y su padre deseaba que ocupara altos puestos en el gobierno.

Un Viernes Santo iba este santo por un camino rodeado de varios militares amigos suyos, y de pronto se encontró en un callejón al asesino de su hermano. El enemigo no tenía a donde huir, y Juan dispuso matarlo allí mismo. El asesino se arrodilló, puso sus brazos en cruz y le dijo: "Juan, hoy es Viernes Santo. Por Cristo que murió por nosotros en la cruz, perdóname la vida". Al ver Gualberto aquellos brazos en cruz, se acordó de Cristo crucificado. Se bajó de su caballo. Abrazó a su enemigo y le dijo: "Por amor a Cristo, te perdono".

Siguió su camino y al llegar a la próxima iglesia se arrodillo ante la imagen de Cristo crucificado y le pareció que Jesús inclinaba la cabeza y le decía: "Gracias Juan".

Desde aquel día su vida cambió por completo. En premio de su buena acción, Jesús le concedió la vocación, y Juan dejó sus uniformes militares y sus armas y se fue al convento de los monjes benedictinos de su ciudad a pedir que lo admitieran como religioso. Su padre se opuso totalmente y exigió al superior del convento que le dovolvieran a Juan inmediatamente.

Cuando el papá vio al antiguo guerrero convertido en sencillo y piadoso monje se echó a llorar, y dándole su bendición se retiró.

En aquellos tiempos, el peor defecto que había en la Iglesia era la Simonía, es decir, algunos compraban los altos cargos, y así llegaban a dirigir la Santa Iglesia algunos hombres indignos. En el convento de florencia, donde estaba Juan, se murió el superior, uno de los monjes fue con el obispo y con dinero hizo que lo nombraran superior a él. También el obispo había comprado su cargo.

Gualberto no pudo soportar esta indignidad y se retiró de aquel convento con otros monjes y antes de salir de la ciudad, declaró públicamente en la plaza principal que el superior del convento y el obispo merecían ser destituidos porque habían cometido el pecado de simonía. Más tarde logró que los destituyeran.

Fundador. Se fue a un sitio muy apartado y silencioso, llamado Valleumbroso y allá fundó un monasterio de mojes benedictinos que se propusieron cumplir exactamente todo lo que San Benito había recomendado a sus monjes. El monasterio llegó a ser muy famoso y le llegaron vocaciones de todas partes. Con los mejores religiosos de su nuevo convento fue fundando varios monasterios más y así logró difundir por muchas partes de Italia las buenas costumbres, y fue atacando sin misericordia la simonía y las costumbres corrompidas. Las gentes sentían gran veneración por él.

Después de haber logrado que muchas personas abandonaran sus vicios y se convirtieran y que muchos sacerdotes empezara a llevar una vida santa, y gozando del enorme aprecio del Papa y de numerosos obispos, murió el 12 de julio de 1073, dejando muchos monasterios de religiosos que trataban de imitarlo en sus virtudes y llegaron a gran santidad.

Que sus ejemplos sean de gran provecho para nuestra alma.

viernes, 11 de julio de 2014

San Benito de Nursia. Primer Fundador de Religiosos, Abad y Patriarca

Benito significa: "Bendecido".

En 1980 el Santo Padre Juan Pablo II nombró a San Benito como patrono de toda Europa, en el XV Centenario de su nacimiento, porque ha sido el santo que más in- fluencia ha tenido quizás en ese continente, por medio de la Comunidad religiosa que fundó, y por medio de sus maravillosos escritos y sabias enseñanzas.

SU VIDA Y OBRA
San Benito nació en Nursia (Italia, cerca de Roma) en el año 480. De padres acomodados, fue enviado a Roma a estudiar filosofía y letras, y se nota que aprendió muy bien el idioma nacional (que era el latín) porque sus escritos están redactados en muy buen estilo. 

Todos los datos de su biografía los tomamos de la Vida de San Benito, escrita por San Gregorio Magno, que fue monje de su comunidad benedictina.

SU PRIMERA HUIDA
La ciudad de Roma estaba habitada por una mezcla de cristianos fervorosos, cristianos relajados, paganos, ateos, bárbaros y toda clase de gentes de diversos países y de variadas creencias, y el ambiente, especialmente el de la juventud, era espantosamente relajado. Así que Benito se dio cuenta de que si permanecía allá en medio de esa sociedad tan dañada, iba a llegar a ser un tremendo corrompido. Y sabía muy bien que en la lucha contra el pecado y la corrupción resultan vencedores los que en apariencia son "cobardes", o sea, los que huyen de las ocasiones y se alejan de las personas malvadas. Por eso huyó de la ciudad y se fue a un pueblecito alejado, a rezar, meditar y hacer penitencia.

PEQUEÑO PERCANCE
Segunda huida. Pero sucedió que en el pueblo a donde llegó, obtuvo un milagro sin quererlo. Vio a una pobre mujer llorando porque se le había partido un precioso jarrón que era ajeno. Benito rezó y le dio la bendición, y el jarrón volvió a quedar como si nada le hubiera pasado. Esto conmovió mucho a las gentes del pueblo y empezaron a venerarlo como un santo. Entonces tuvo que salir huyendo hacia más lejos.

SUBIACO
Principios heroicos. Se fue hacia una región totalmente deshabitada y en un sitio llamado "Subiaco"(que significa: debajo del lago, porque había allí cuevas debajo del agua) se retiró a vivir en una roca, rodeada de malezas y de espinos, y a donde era dificilísimo subir. Un monje que vivía por los alrededores lo instruyó acerca de cómo ser un buen religioso y le llevaba un pan cada día, el cual amarraba a un cable, que Benito tiraba desde arriba. Su barba y su cabellera crecieron de tal manera y su piel se volvió tan morena en aquella roca, que un día unos pastores que buscaban unas cabras, al encontrarlo, creyeron que era una fiera. Más luego al oírle hablar, se quedaron maravillados de los buenos consejos que sabía dar. Contaron la noticia y mucha gente empezó a visitarlo para pedirle que les aconsejara y enseñara.

SUPERIOR CONTRA SU VOLUNTAD
Y sucedió que otros hombres, cansados de la corrupción de la ciudad, se fueron a estos sitios deshabitados a rezar y a hacer penitencia, y al darse cuenta de la gran santidad de Benito, aunque él era más joven que los otros, le rogaron que se hiciera superior de todos ellos. El santo no quería porque sabía que varios de ellos eran gente difícil de gobernar y porque personalmente era muy exigente con los que querían llegar a la santidad y sospechaba que no le iban a hacer caso. Pero tanto le rogaron que al fin aceptó el cargo de superior. Con todos ellos fundó allí 12 pequeños conventos de religiosos, cada uno con un superior o abad. El tenía la dirección general de todo.

PRIMER ATENTADO
 Cuando algunos de aquellos hombres se dieron cuenta de que Benito como superior era exigente y no permitía "vivir prendiéndole un vela a Dios y otra al diablo", que no permitía vivir en esa vida de retiro tan viciosamente como si se viviera en el mundo, dispusieron deshacerse de él y matarlo. Y echaron un fuerte veneno en la copa de vino que él se iba a tomar. Pero el santo dio una bendición a la copa, y esta saltó por los aires hecha mil pedazos. Entonces se dio cuenta de que su vida corría peligro entre aquellos hombres, y renunció a su cargo, se alejó de allí.

TERRIBLES TENTACIONES
Al joven Benito le llegaron espantosas tentaciones impuras. A su imaginación se le presentaban escenas más corruptas y le llegaba el recuerdo de cierta mujer que él había visto hacía tiempo y sentía toda la fuerza de la pasión. Rezaba y pedía ayudas al cielo, y al fin cuando sintió que ya iba a consentir, se lanzó contra un matorral lleno de punzantes espinas y se revolcó allí hasta que todo su cuerpo quedó herido y lastimado. Así, mediante esas heridas corporales logró curar las heridas de su alma, y la tentación impura se alejó de él.

SU FUNDACIÓN MÁS FAMOSA 
Con unos discípulos que le habían sido siempre fieles (San Mauro, San Plácido y otros) se dirigió hacia un monte escarpado, llamado Monte Casino. Allá iba a fundar su famosísima Comunidad de Benedictinos. Su monasterio de Monte Casino ha sido famoso durante muchos siglos.

En el año 530, después de ayunar y rezar por 40 días, empezó la construcción del convento, en la cima del Monte. En ese sitio había un templo pagano, dedicado a Apolo; lo hizo derribar y en su lugar construyó una capilla católica. Luego con sus discípulos fue evangelizando a todos los paganos que vivían en los alrededores, y enseguida sí empezó a levantar el edificio, del cual por tantos siglos han salido santos misioneros a llevar la santidad a pueblos y naciones.

MILAGROS A MONTÓN
San Gregorio en su biografía de San Benito, narra muchos hechos interesantes de entre los cuales vamos a recordar algunos.

EL MUCHACHO QUE NO SABÍA NADAR
El joven Plácido cayó en un profundo lago y se estaba ahogando. San Benito mandó a su discípulo preferido Mauro: "Láncese al agua y sálvelo". Mauro se lanzó enseguida y logró sacarlo sano y salvo hasta la orilla. Y al salir del profundo lago se acordó de que había logrado atravesar esas aguas sin saber nadar. La obediencia al santo le había permitido hacer aquel salvamento milagroso.

EL EDIFICIO QUE SE CAE
Estando construyendo el monasterio, se vino abajo una enorme pared y sepultó a uno de los discípulos de San Benito. Este se puso a rezar y mandó a los otros monjes que removieran los escombros, y debajo de todo apareció el monje sepultado, sano y sin heridas, como si hubiera simplemente despertado de un sueño.

LA PIEDRA QUE NO SE MOVÍA
Estaban sus religiosos constructores tratando de quitar una inmensa piedra, pero esta no se dejaba ni siquiera mover un centímetro. Entonces el santo le envió una bendición, y enseguida la pudieron mover de allí como si no pesara nada. Por eso desde hace siglos cuando la gente tiene algún grave problema en su casa que no logra alejar, consigue una medalla de San Benito y le reza con fe, y obtiene prodigios. Es que este varón de Dios tiene mucho influjo ante Nuestro Señor.

EL DISFRAZADO 
El terrible rey Totila, pagano, estaba invadiendo a Italia, y oyó ponderar la santidad del famoso fundador. Entonces mandó al jefe de su guardia que se vistiera de rey y fuera con los ministros, a presentarse ante el santo, como si él fuera Totila. San Benito, apenas lo vio le dijo: "Quítate esos vestidos de rey que no son los tuyos". El otro volvió a contarle al rey lo sucedido y este se fue a visitarlo con gran respeto. El venerable anciano le anunció que lograría apoderarse de Roma y de Sicilia, pero que poco después de llegar a esa isla moriría. Y así le sucedió, tal cual.

PANES QUE SE MULTIPLICAN
Hubo una gran escasez en esa región y San Benito mandó repartir entre los pobres todo el pan que había en el convento. Solamente dejó cinco panes, y los monjes eran muchos. Al verlos aterrados ante este atrevimiento les dijo: "Ya verán que el Señor nos devolverá con la misma generosidad con la que hemos repartido". A la mañana siguiente, llegaron a las puertas del monasterio 200 bultos de harina, y nunca se supo quién los envió.

MUERTES ANUNCIADAS
Un día exclamó: "Se murió mi amigo el obispo de Cápua, porque vi que subía al cielo un bello globo luminoso". Al día siguiente vinieron a traer la noticia de la muerte del obispo. Otro día vio que salía volando hacia el cielo una blanquísima paloma y exclamó: "Seguramente se murió mi hermana Escolástica". Los monjes fueron a averiguar, y sí, en efecto acababa de morir tan santa mujer. El, que había anunciado la muerte de otros, supo también que se aproximaba su propia muerte y mandó a unos religiosos a excavar en el suelo su sepultura. Duraron seis días haciéndola, y apenas la terminaron, empezó él a sentir las altísimas fiebres, y poco después murió.

UN DÍA EN LA VIDA DE SAN BENITO 
Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas y horas rezando y meditando. Jamás comía carne. Dedicaba bastantes horas al trabajo manual, y logró que sus seguidores se convencieran de que el trabajo no es un rebajarse, sino un ser útil para la sociedad y un modo de imitar a Jesucristo que fue un gran trabajador, y hasta un método muy bueno para alejar tentaciones. Ayunaba cada día, y su desayuno lo tomaba en las horas de la tarde. La mañana la pasaba sin comer ni beber. Atendía a todos los que le iban a hacer consultas espirituales, que eran muchos, y de vez en cuando se iba por los pueblos de los alrededores, con sus monjes a predicar y a tratar de convertir a los pecadores. Su trato con todos era extremadamente amable y bien educado. Su presencia era venerable.

SU FAMOSO REGLAMENTO: LA SANTA REGLA
La Regla de los monjes escrita por San Benito Abad (c. 540 dC), ha sido norma y guía espiritual de innumerables comunidades monásticas durante más de 1500 años.
Inspirado por Dios, escribió nuestro santo un Reglamento para sus monjes que llamó "Santa Regla". Es un documento que se ha hecho famoso en todo el mundo, y en el cual se han basado los Reglamentos de todas las demás Comunidades religiosas en la Iglesia Católica. Allí recomienda ciertos detalles como estos:

La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad.
La casa de Dios es para rezar y no para charlar.
Todo superior debe esforzarse por ser amable como un padre bondadoso.
El ecónomo o el que administra el dinero no debe humillar a nadie.
Nuestro lema debe ser: Trabajar y rezar.
Cada uno debe esforzarse por ser exquisito y agradable en su trato.
Cada comunidad debe ser como una buena familia donde todos se aman.
Evite cada individuo todo lo que sea rústico y vulgar. Recuerde lo que decía San Ambrosio: "Portarse con nobleza es una gran virtud".

Y los que vivieron con él afirmaban que todo lo bueno que recomienda en su Santa Regla, lo practicaba él en su vida diaria. Con estos principios, su Comunidad de Benedictinos ha hecho inmenso bien en todo el mundo en 15 siglos.

MEDALLA DE SAN BENITO (Santa Cruz de San Benito)



La medalla de San Benito, propagada en todo el mundo es célebre por su eficacia extraordinaria en el combate contra el demonio y sus manifestaciones, en la defensa contra maleficios de todo género, contra enfermedades, especialmente las contagiosas.
La medalla de San Benito une su fuerza exorcizante a la Cruz Cristo,señal de la salvación y liberación de todo mal.

LA IMAGEN DE LA CRUZ REPRESENTADA EN LA MEDALLA

La representación de la Cruz despierta en nosotros todos los sentimientos de gratitud con Dios, por el beneficio de nuestra salvación.
La Cruz causa terror a los espíritus malignos, que siempre retroceden ante ella, y apenas la ven se apresuran en soltar su presa y huir.

LA IMAGEN DE SAN BENITO REPRESENTADA EN LA MEDALLA

A San Benito se le representa disipando con la señal de la Cruz sus tentaciones y rompiendo con la misma señal el cáliz que contenía una bebida envenenada. Cuando el espíritu maligno, para aterrorizar a los monjes, les hace ver el Monasterio de Montecasino en llamas, San Benito desvanece ese prodigio diabólico haciendo la misma señal sobre las llamas fantásticas. Cuando sus discípulos andan interiormente agitados por las sugestiones del tentador, les indica como remedio trazar sobre el corazón la imagen de la Cruz.

LOS CARACTERES QUE SE LEEN EN LA MEDALLA

Además de las imágenes de la Cruz y de San Benito, en la medalla están escritas unas letras, cada una de las cuales representa una palabra latina. Las palabras tienen un sentido:
C S
P B
Significan: Cruz Sancti Patris Benedicto; en castellano, Cruz del Santo Padre Benito. Esas palabras explican el fin de la medalla. 

En la línea vertical de la Cruz se lee: C.  S.  S.  M.  L.
Lo que quiere decir: Cruz sacra sit mihi lux; en castellano, La Cruz sagrada sea mi luz.
En la línea horizontal de la misma Cruz, se lee: N. D. S. M. D.
Lo que significa: Non draco sit mihi dux; en castellano, No sea el dragón mi guía.
Reuniendo esas dos líneas se forma un verso pentámetro, mediante el cual el cristiano expresa su confianza en la Santa Cruz, y su resistencia al yugo que el demonio querría imponerle.
Alrededor de la medalla existe una inscripción más extensa, que presenta en primer lugar el nombre de Jesús, expresado en: I. H. S. (En el modelo más conocido de la Medalla de San Benito el I. H. S. fue reemplazado por el lema benedictino PAX; en castellano, Paz).

Vienen después, de derecha a izquierda, las siguientes letras:
V. R. S. N. S. M. V. S. M. Q. L. I. V. B.
Estas iniciales representan los dos versos siguientes:
Vade retro satana; nuncuam suave mihi vana
Sunt mala quae libas; ipse venena bibas .
En castellano: Apártate, satanás; nunca me aconsejes tus vanidades,
la bebida que ofreces es el mal: bebe tú mismo tus venenos.

Tales palabras fueron dichas por San Benito: las del primer verso, con ocasión de la tentación que sintió y de la cual triunfó haciendo la señal de la Cruz; las del segundo verso, en el momento en que sus enemigos le presentaron una bebida mortífera, hecho que puso al descubierto bendiciendo con la señal de la vida el cáliz que la contenía.

Se puede utilizar estas palabras cuantas veces fuere asaltado por tentaciones e insultos del enemigo invisible de nuestra salvación. El mismo Cristo usó estas palabras Vade retro, satana  –Apártate, satanás–
Basta que alguien pronuncie con fe tales palabras, para sentirse inmediatamente con fuerza necesaria para rechazar el mal.

USO DE LA MEDALLA DE SAN BENITO

Ahora bien, el poder de la Santa Cruz contra satanás y sus legiones es tal, que la podemos considerar un escudo invencible que nos hace invulnerables a sus flechas.
Se debe usar con fe la medalla de San Benito en las ocasiones en que más temamos y nos sintamos tentados.

ORACIÓN PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DE SAN BENITO
Oh Dios destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de toda mentira y engaño, de chismeríos y maledicencias, de malas lenguas y hechicerías.
Remedia nuestras necesidades espirituales, y corporales, por el símbolo de la Cruz de San Benito líbranos del mal.
Rezar tres Padrenuestros.



NOVENA BREVE
Rezar durante nueve días consecutivos la siguiente oración:

OH San Benito, mi protector bondadoso y de cuantos van a ti en sus apuros. Intercede por mí a Dios para que alivie mis sufrimientos y dificultades que ahora me agobian, rechaza por la poderosa intercesión de la Cruz todo mal que puedan dirigir contra mi persona o contra las personas de mi familia.
(pídase aquí la gracia que se desea obtener)
Te lo pido con toda confianza.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

MORIR DE PIE, COMO LOS ROBLES
El 21 de marzo del año 543, estaba el santo en la Ceremonia del Jueves Santo, cuando se sintió morir. Se apoyó en los brazos de dos de sus discípulos, y elevando sus ojos hacia el cielo cumplió una vez más lo que tanto recomendaba a los que lo escuchaban: "Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo", y lanzando un suspiro como de quien obtiene aquello que tanto había anhelado, quedó muerto.

Dos de sus monjes estaban lejos de allí rezando, y de pronto vieron una luz esplendorosa que subía hacia los cielos y exclamaron: "Seguramente es nuestro Padre Benito, que ha volado a la eternidad". Era el momento preciso en el que moría el santo.

Foto: Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia.

ORACIONES A SAN BENITO

Oración 1 
Santísimo Confesor del Señor, Padre y Jefe de los monjes, intercede por nuestra salud.
Destierra de esta casa las asechanzas del maligno espíritu.
Líbranos de funestas herejías; y de malas lenguas y hechicerías.
Pídele al Señor que remedie nuestras necesidades espirituales y corporales.
Pide también por el progreso de la Santa Iglesia Católica y porque mi alma no muera en pecado mortal para que así confiado en tu poderosa intercesión pueda algún día en el Cielo cantar las eternas alabanzas. Amén.


Oración 2
Omnipotente y eterno Dios, que en este día, libre de las ataduras de la carne, llevaste al Cielo a tu santísimo
confesor Benito: concédenos a todos los que celebramos esta fiesta el perdón de nuestros pecados, para que, cuantos nos congratulamos  de su gloria, mediante su poderoso intercesión logremos también asociarnos a sus méritos.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 

jueves, 10 de julio de 2014

San Cristóbal de Licia. Mártir Siglo III

Cristóbal significa "el que carga o portador de Cristo"

San Cristóbal, popularísimo gigantón que antaño podía verse con su barba y su cayado en todas las puertas de las ciudades: era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día. Hoy que se suele viajar en coche, los automovilistas piadosos llevan una medalla de san Cristóbal junto al volante.

¿Quién era? Con la historia en la mano poco puede decirse de él, como mucho que quizá un mártir de Asia menor a quien ya se rendía culto en el Siglo v. Su nombre griego, «el portador de Cristo», es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él.

Cristóbal sirvió primero a un rey, aparente señor de la tierra, a quién Cristóbal vio temblando un día cuando le mencionarón al demonio.

Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará. Pero en el camino el brujo pasó junto a una Cruz, y temblando la evitó. Cristóbal le pregunto entoncés si él le temía a las cruces, contestandole el brujo que no, que le temía a quién había muerto en la Cruz, Jesucristo. Cristóbal le pregunto entonces si el demonio temía también a Cristo, y el brujo le contestó que el diablo tiembla a la sola mención de una Cruz donde murió él tal Jesucristo.

¿Quién podrá ser ese raro personaje tan poderoso aun después de morir? Se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo.

Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del río su peso se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla: Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba.

--¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?--Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, me ayudas a mí.

Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cortesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura, ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo.

San Cristóbal es un Santo muy popular, y poetas modernos, como García Lorca y Antonio Machado, lo han cantado con inspiradas estrofas. Su efigie, siempre colosal y gigantesca, decora muchísimas catedrales, como la de Toledo, y nos inspira a todos protección y confianza.

Sus admiradores, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la excelencia de sus virtudes, le representaron de gran corpulencia, con Jesús sobre los hombros y con un árbol lleno de hojas por báculo.

Esto ha dado lugar a las leyendas con que se ha oscurecido su vida. Se le considera patrono de los transportadores y automovilistas.

miércoles, 9 de julio de 2014

Nuestra Señora de Chiquinquirá. Patrona de Colombia


Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá es una de las advocaciones con que se venera a la Virgen María en el catolicismo. Es la patrona y reina de Colombia, del Estado Zulia en Venezuela, y de la Ciudad de Caraz, en el departamento de Ancash en Perú.

En Colombia la imagen descansa en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, a donde acuden miles de peregrinos no solo el día de su fiesta patronal el 9 de julio sino todos los domingos, cuando se celebran las misas y procesiones. El 3 de julio de 1986 el Papa Juan Pablo II visitó el santuario y oró por la paz de Colombia a los pies de la Virgen María. El 9 de julio de 1999 el lienzo visitó por última vez la ciudad de Bogotá para presidir la oración por la paz. Se le conoce por el nombre de la ciudad de Chiquinquirá, donde tuvo lugar la primera de sus manifestaciones milagrosas, y donde reposa el lienzo original.

Una imagen de la Virgen de Chiquinquira de Venezuela descansa en la Basílica de Maracaibo. En esa ciudad, cada año, el 18 de noviembre, se celebra la tradicional "Feria de La Chinita" y se realizan misas y procesiones en honor a la Virgen.

La tradición nos cuenta que hace cuatro siglos don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español Alonso de Narváez (h.1560) que pintara una imagen de la Virgen del Rosario, para colocarla en una pequeña capilla.

La pintura fue realizada sobre una tela de algodón de procedencia indígena, media 44 pulgadas de alto por 49 de ancho, Alonso de Narváez usó colores al temple, realizó una imagen de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, y a los lados puso al Apóstol San Andrés y a San Antonio de Padua.

El cuadro fue ubicado en la capilla que poseía don Antonio en sus aposentos de Suta, estuvo allí durante más de una década, pero la capilla tenía el techo de paja, lo que provoco que la humedad deteriorara la pintura hasta dejarla completamente borrosa.

Tras la muerte de Santana, su viuda, se trasladó a Chiquinquirá, hacia el año 1577-78. La imagen fue llevada a ese lugar, pero se encontraba en tan mal estado que fue abandonada en un cuarto, habitación que tiempo atrás había sido usada como oratorio.

Al comenzar el año 1586, se estableció en Chiquinquirá, una piadosa mujer, María Ramos, nacida en Sevilla (España), la señora reparó el viejo oratorio y colgó en el mejor lugar de la capilla, la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario.

El día 26 de diciembre de 1586, María salía de la capilla, cuando pasó frente a ella una mujer indígena llamada Isabel y su pequeño hijo. En ese momento Isabel grito a María "mire, mire Señora..." Ella dirigió la mirada hacia la pintura, la imagen aparecía rodeada de vivos resplandores, prodigiosamente los colores y su brillo original habían reaparecido, los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido. Con tan maravilloso suceso se inició la devoción a Nuestra Señora de Chiquinquirá.

martes, 8 de julio de 2014

San Isaías. Profeta

Isaías significa Dios salva. 

Isaías fue para Israel un heroe nacional. Es un poeta maravilloso. La elegancia de su estilo, la viveza de sus imagenes y la belleza literaria de sus profecías lo convierte en un clásico de la literatura de Israel.

Nació en Jerusalen en el año 765 antes de Cristo y parece que era de familia de clase aristocratica. Todo su modo de hablar y comportarse lo presentan como un hombre de cultura superior. Murió el año 765 aC.

En el Capítulo 6 de sus profecías narra como Dios lo llamo. Dice así : "Ví al Señor Dios , sentado en un trono excelso y elevado y miles de serafines lo alababan cantando : "Santo, Santo es el Señor Dios de los ejercitos, llenos estan el cielo y la tierra de Tu Gloria." Yo me llene de espanto y exclame : "Ay de mí que soy un hombre de labios impuros y vivo enmedio de un pueblo pecador y mis ojos ven al Dios Todopoderoso". Entonces voló hacía mí uno de los serafines, y tomando una brasa encendida del altar la coloco sobre mis labios y dijo : "Ahora has quedado purificado de tus pecados."
Y oí la voz del Señor que me decía:"¿ A quién enviaré ? ¿ Quién irá de mi parte a llevarles mis mensajes ?"
Yo le dije : "Aquí estoy Señor, envíame a mí"

LLAMADAS DESATENDIDAS
Isaías empezo entonces a llevar a las gentes los mensajes de Dios, pidiendoles que se apartarán de su vida de pecado y empezaran una vida agradable a Dios. Pero se cumplía lo que le había avisado el Señor : "Teniendo oídos, no querrán escuchar". Aviso fuertemente que si no convertían serían llevados presos al destierro. No le hicieron caso y la nación de Israel fue llevada después presa a un país extraño.
El Emmanuel. Una de las más famosas profecías que hizo ese gran vidente fue la de Emmanuel. Dijo así : "He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz a un niño al cual llamarán Dios con nosotros" Así esta avisando con siete siglos de anticipación el nacimiento de Jesús , de María Virgen.

SENAQUERIB ATACA A JERUSALEM
El temible Rey de Nínive, Senaquerib, atacó a Jerusalem y amenazaba con destruirla y matar a todos. Pero Isaías animó al piadoso rey Ezequías diciendole : "Prudencia y clama. Confíen en Dios, que la ciudad no caera por en manos de los enemigos" . Y sucedió entonces que al ejercito invasor le llego una espantosa epidemia de disentería ( que es una inflamación y ulceración de los intestinos ) y murieron muchos miles y el Rey Senaquerib tuvo que alejarse y no pudo apoderarse de la ciudad . Con esta profecía adquirió Isaías una gran popularidad entre las gentes.

EL LIBRO MÁS LARGO DE LA BIBLIA
El libro de Isaías es el más largo de los 73 que compenen la Bilbia, tiene unas 70 páginas, se compone de dos partes, la primera fue escrita por el propio profeta Isaías y la segunda se llama "Nuevo Isaías" o DeuteroIsaías", probablemente escrita por un discipulo de este.

LA VID QUE NO QUISO DAR FRUTOS
Isaías tiene bellísimas comparaciones para enseñar sus mensajes. Por ejemplo la de La Vid y el Viñador, en el Capítulo 5. En la cual compara al pueblo de Dios, con una vid ( plantación de uvas ), a la que el Señor la cuido, la regó y la abonó y luego viene a buscar buenos frutos ( buenas obras ) y encuentra con que solo produce frutos amargos ( obras malas ), entonces el Señor abandona su plantación , dejandola en manos de sus enemigos para que la pisoteen y destruyan.

EL PRIMER BOLÍGRAFO DE JESÚS
En el libro de Isaías se pueden encontrar muchos datos de lo que será la vida del Mesías o enviado de Dios, se puede afirmar que este escrito es la primera biografía de Jesús escrita siete siglos antes de que naciera el Redentor. Son impresionantemente hermosas las descripciones del Cap 53, acerca del siervo de Yavhé, donde parece estar viendo la Pasión y Muerte de Jesús, describiendola, tal como ella iba a suceder. Y allí se insiste que estos sufrimientos del enviado de Dios serán ara pagar nuestros pecados.

EL MAS GRANDE PROFETA
Después de Cristo y de Moisés, el más grande profeta de todos los siglos ha sido Isaías, es el profeta de la Confianza en Dios. Quiere que aunque las situaciones de la vida sean terribles, jamás dejemos de confiar en que Dios llegará con su gran poder a ayudarnos y defendernos. Anuncia un Mesías o Salvador, de la familia de David, portador de paz y de justicia, cuyo oficio es encender en la tierra el amor hacía Dios.
Fue un genio religioso que ejercío enorme influencia en la verdadera religión y cuyos escritos los leen y meditan hoy en todo el mundo los seguidores de Cristo.
Una antigua tradición judía, nos dice que a Isaías lo hizo maritirizar el impío rey Manasés.

Gracias Señor por tus profetas y por los anuncios que por medio de ellos 
nos has enviado y nos seguirás enviando siempre. 
Haz que nunca seamos sordos a las llamadas de conversión 
que nos haces cada día por medio de tu 
divina palabra en las predicaciones y en la S. Biblia. Amén.